Esta manualidad es super constructiva y de las que más se disfruta haciendo. Se trata de convertir una simple mesa de juego en una mesa-pizarra para los niños, para que puedan pintar sobre ella con una tiza.

El proceso es sencillo, en primer lugar lijamos toda la mesa y aplicamos una capa de pintura negra en toda la superficio excepto en el tablero, si vemos que quedan huecos donde ha absorvido mucha pintura podeis aplicar una segunda mano.
Después dividimos el tablero de la mesa en cuatro partes iguales y pintamos cada parte en un color diferente, para este proceso tendremos que aplicar pintura para pizarra, no usar pintura convencional. Cuando ya esté pintada la dejamos secar unas horas.
Con estos sencillos pasos ya tendremos una mesa lista para que los más pequeños se cansen de dibujar sobre ella con tizas de colores.